No es realismo mágico. El gobierno de Colombia y las FARC firman acuerdo histórico

Página Popular: No es realismo mágico. El gobierno de Colombia y las FARC firman acuerdo histórico

Fotografía: EFE
Página Popular – Análisis del acuerdo de paz alcanzado entre las Farc y el Gobierno de Colombia

* Amauri Chamorro
La paz no es sólo un diálogo. La paz no es sólo un ideal. La paz no es sólo una paloma blanca cargada en las solapas de los ternos. Ahora, la paz es concreta y surge de Cuba para nuestro continente. Hoy 23 de septiembre de 2015, en La Habana, Cuba, después de 60 años de guerra civil, más de 6 millones de refugiados, más de un millón de muertos, más de 250 mil desaparecidos, genocidios, violaciones colectivas, Colombia puede anunciar un acuerdo sobre la justicia de transición, paso previo a la firma definitiva del acuerdo de paz entre el bicentenario gobierno conservador y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia / Ejército del Pueblo – FARC / EP, que se realizará dentro de 6 meses.

América Latina nunca ha tenido una real dimensión del conflicto armado que destrozó la vida fuera de las grandes ciudades colombianas. La guerra nació del robo de tierras a las familias pobres, bien al estilo traficante de tierras, cuando los grupos armados de campesinos masacraban pueblos enteros. Poco a poco las comunidades que vivían en las zonas rurales del país comenzaron a armarse para defenderse de los ataques. Y así nacieron las FARC / EP. Y así nació al fin una guerra, después de todo, había dos lados. Antes no era nada, porque los que murieron eran invisibles.

El realismo mágico de Gabriel García Márquez nace a partir de esa lógica ultra violenta colombiana, que se mezcla con la alegre y rica cultura de una tierra que tiene todo un mundo entero dentro de sus fronteras. Y al final del día, no importa lo triste que fuera, el colombiano siempre tendrá una sonrisa esperanzadora para ofrecerte.

Estados Unidos, Álvaro Uribe Caprilles, Bolsonaro, Calderón, Pastrana, los gusanos y toda la enferma derecha continental no quieren la paz. CELAC, UNASUR, Cuba, Venezuela y el presidente Juan Manuel Santos se unieron para viabilizar un proceso tan trascendental para el continente, que podemos decir que América Latina a partir de esta fecha, consolida el camino en dirección hacia su segunda y definitiva independencia. Principalmente por demostrar al mundo que es posible la convivencia entre diferentes.

El presidente Santos es de una de las más tradicionales, conservadoras y oligárquicas familias colombianas. Fue ministro de defensa del presidente que tiene en sus manos los más atroces crímenes de guerra que un jefe de Estado podría tener. El presidente Santos representa un modelo de gobierno que acentúa la injusticia y la pobreza en Colombia. Sin embargo, a esta altura del juego no importa más el motivo que lo hizo escoger por el diálogo para para alcanzar la paz. Este acuerdo lo transforma en uno de los estadistas más importantes de la historia americana.

Hace algunas décadas, las FARC / EP comenzaron a distanciarse de sus luchas por la reforma agraria y la participación de la vida rural en los procesos que definían el futuro del país. Asesinatos, secuestros y violencia de género, principalmente contra el propio pueblo pobre, ya eran síntomas de que la legitimidad de utilizar la fuerza para defenderse y cambiar el mundo eran una realidad fuera una realidad más que distante.

Ahora comienza un proceso largo, tortuoso y mucho más difícil de lo que fueron las negociaciones. Las instituciones pseudo-democráticas del sistema judicial colombiano, deben ser superadas para crear el marco jurídico que permita la implementación del acuerdo. Públicamente, los ministros de las más altas cortes y el procurador fascista Alejandro Ordoñez ya han dicho que intentarán a toda costa evitar la aplicación del acuerdo. La extrema derecha del ex presidente Uribe trabajará día y noche para que Colombia no tenga paz. No sólo porque no están de acuerdo con los términos de la paz, sino también el dinero que dejarán de ganar con la miseria de la guerra. Así como los EE.UU., algunos distinguidos miembros de la élite latinoamericana aprendieron a sacar provecho de la violencia.

Esperamos que esta lógica de masacrar al oponente no se repita, así como fue con el histórico partido colombiano de izquierda “Unidad Patriótica”, que tuvo sus 3 mil miembros asesinados en sólo dos años. Cuando el partido desapareció, una vez más se enterraba la posibilidad de la izquierda por disputar democráticamente por el poder. ¿Cómo no justificar el uso de las armas para defenderse? Colombia nunca ha tenido una dictadura, pero sus gobiernos democráticos electos mataron más que todas las dictaduras sudamericanas juntas.

Es necesario dar al pueblo algo que nunca tuvo: la opción de escoger su propio destino. Izquierda o derecha, no importa. El camino debe ser el voto, no más el fusil.

Felicitaciones al presidente Santos, a las FARC / EP y sobre todo al humilde pueblo colombiano.

Viva América Latina, viva la Patria Grande de Bolívar.

Fuente: Página Popular