Aldea: Los jinetes y su cruzada contra Venezuela

Aldea – Análisis sobre la injerencia de representantes de la derecha internacional en el proceso venezolano

*Amauri Chamorro

El día 26 de enero arribaron a Venezuela los ex presidentes Sebastián Piñera de Chile, Felipe Calderón de México y Andrés Pastrana de Colombia, para participar del “Congreso Ciudadano”, que fue organizado por los partidos de derecha del país bolivariano. La democracia existente en toda América del Sur, permite que ex presidentes de diversas corrientes ideológicas participen de este tipo de eventos, independiente de quien los estén auspiciando.

La visita podría haber pasado prácticamente desapercibida si no fuera por su intencionalidad mediática desestabilizadora contra el Gobierno de Nicolás Maduro. Como parte del show de los ex presidentes, estaba incluida la participación especial de Leopoldo López. Piñera y Pastrana intentaron visitarlo en la cárcel, sin embargo, como no procedieron adecuadamente con los permisos, no pudieron hacerlo. Es tragicómico que estos tres personajes de la política de oposición al régimen venezolano, fueran a compartir con “líderes” de la sociedad civil venezolana, como López, sus grandes logros sobre derechos humanos, cuando estos tienen una carrera presidencial marcada por la violencia sistemática contra sus pueblos.

Andrés Pastrana fue el responsable por la implementación del Plan Colombia, dejando la soberanía de su país en manos de las 7 bases norteamericanas instaladas en su territorio. Además, durante su gobierno, se consolidó la relación genocida del Estado con grupos paramilitares llevando al apogeo de las masacres realizadas por las AUC. También, es el responsable de las fumigaciones a plantíos de coca que arrasaron la biodiversidad, y que jamás disminuyeron el volumen de plantío.

Sebastián Piñera y su familia hicieron fortuna actuando de mano dada con el sanguinario dictador Augusto Pinochet. Durante su presidencia en Chile, entre 2010 y 2014, la represión a los estudiantes estuvo marcada por una brutal violencia. Los estudiantes apenas pedían educación gratuita.

Felipe Calderón al ver que la criminalidad en México alcanzaba cifras inimaginables, coloco al ejército en las calles para enfrentar un problema que era, entre otras cosas, fruto de la descomposición del Estado por la corrupción. El saldo de su presidencia fue la muerte miles de periodistas, activistas de derechos humanos y civiles, iniciando a partir de paso por el Gobierno, un ciclo de violencia en que ha ido incrementando en México hasta la actualidad.

Con este pintoresco currículum, los tres jinetes de la justicia fueron a Venezuela, afirmando que “ha hecho falta más coraje y voluntad -dijo Piñera-. Debe acabar el silencio”, refiriéndose a una especie de subordinación ideológica por parte de otros gobiernos progresistas a Venezuela. Para Piñera, el gobierno de Nicolás Maduro no ha respetado los derechos humanos y los demás países de la región han sido omisos a esos supuestos casos de abusos. Para la derecha venezolana, las “guarimbas”, los asesinatos de parlamentarios del PSUV y la guerra económica que se ejecuta, son una manera legítima de intentar ganar con violencia, lo que no consiguen en las urnas.

Es inaudito que tres ex jefes de Estado de diferentes nacionalidades, vayan a un evento a un país soberano, a afirmar, entre otras cosas, que no existe libertad de expresión. Este hecho es un despropósito que traspasa el derecho internacional, la diplomacia y el sentido común. Los Estados Unidos y algunos países europeos, no consiguieron, a través de la desestabilización, sacar del poder al Presidente Maduro, ahora requieren una nueva estrategia. El envío de “emisarios de alta patente” intenta dar un poco más de credibilidad a los atracadores locales. Con lo que se inserta la posibilidad de mostrar en los noticieros internacionales, que una parte de América Latina no está alineada al progresismo, fundado a partir de la primera elección del Presidente Hugo Chávez.