Lilian Tintori, la vocera de los violentos y corruptos de América Latina

Ahora sí puedo decir que Rafael Correa es igual que Nicolás Maduro.” Con esa frase, la venezolana Lilian Tintori deja en evidencia que vino al Ecuador para ser inadmitida y generar un hecho mediático. A final, ningún extranjero con tres dedos de frente llega a un país e informa al oficial de migración que viene a hacer campaña para un candidato presidencial en plena campaña electoral. Su actuación es parte de una táctica comunicacional de Guillermo Lasso que tiene como objetivo afectar el despunte en las encuestas del candidato oficialista Lenín Moreno.

No es comunicacionalmente barato para un gobierno impedir la entrada de un extranjero al país, más aún si se ha posicionado internacionalmente como representante de la lucha por los DD.HH. Sin embargo, la Dirección de Migración debe cumplir la ley. Para ser exactos, con el artículo 137 de la Ley de Movilidad Humana, que prohíbe actividades proselitistas para extranjeros en el Ecuador. Recordemos que un hecho con la misma característica sucedió el año pasado, cuando Cynthia Viteri, ex candidata presidencial, intentó visitar ilegalmente al condenado Leopoldo López, marido de Tintori, en una cárcel de máxima seguridad en Venezuela. Obviamente, de un país soberano, Viteri fue deportada. También es el caso  de la brasileña Manuela Picq, que participó de manifestaciones golpistas en Quito y tuvo que devolverse a su país.

Pedir a las empresas de comunicación y ciertos blogueros de la oposición un mínimo de criterio y profundidad para tratar este tema, es demasiado. Lilian Tintori, Leopoldo López, Guillermo Lasso, Kim Kataguiri, Henrique Capriles, Samuel Doria Medina, Jorge Lanata, Andrés Páez, son réplicas hiperlocalizadas para la misma estrategia de desgaste de los Gobiernos progresistas. A cada nuevo hecho mediático producido a fórceps por la derecha, el progresismo debe contextualizar nuevamente quiénes son y cómo actúan, inclusive para que algunos periodistas y analistas serios no caigan en factoides como la llegada de Tintori al Ecuador. Todos esos personajes nefastos tienen en su currículum participación en hechos de violencia, muerte, robos, tentativas de golpes de Estado o corrupción. La historia de la pareja Lilian Tintori y Leopoldo López conjuga todo lo anterior.

Solo las empresas privadas del continente y sus consumidores retratan a Lilian Tintori como una heroína. La verdad es que su único mérito, y no político, es el de estar casada con Leopoldo López, un criminal condenado a 13 años de cárcel por su responsabilidad en el asesinato de 43 personas y más de 800 heridos durante el plan llamado “La Salida”, que tenía como objetivo derrocar al presidente Nicolás Maduro, a un mes de ser electo. López también participó directamente, junto al ex candidato presidencial Henrique Capriles y el actual presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Julio Borges, en el fallido golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez, en el 2002. López es también un corrupto condenado por una investigación de la Contraloría de Venezuela realizada durante su mandato como Alcalde del municipio de Chacao. El partido Primero Justicia, fundado por Capriles, Borges y López, recibía el dinero de PDVSA, cuando la mamá de López era gerente de asuntos públicos y donó una jugosa cuantía de la estatal a la “ONG” de su hijo. De Primero Justicia, nació Voluntad Primero donde realmente López podría impulsar su carrera presidencial sin tener que disputarla previamente con Capriles y Borges.

Bajo el comando de Leopoldo, con la participación de Tintori, grupos criminales incendiaron guarderías repletas de niños, degollaron a trabajadores que se movilizaban en motocicletas, amarrando alambres de púas en los postes de Caracas. Hay amplias pruebas del pago de jóvenes para la violencia que simulaba una supuesta manifestación que la prensa monopólica señalaba como “pacífica”. Todos estos hechos han sido perfectamente utilizados por las empresas de comunicación con el objetivo de ocultar a sus consumidores, las manos sucias de sangre de la oposición venezolana y de Tintori.

Rubia, blanca, sexy, y vestida como una virgen de Delphos, Tintori es acompañada por una amplia cobertura mediática de CNN, El País, Globo, desconsiderando sus conexiones y relación con grupos políticos que utilizan sicarios paramilitares para azotar a Venezuela, con una violencia digna de la peor década del gobierno de Uribe en Colombia.

Basta recordar el asesinato de uno de los diputados más prominentes del PSUV, Robert Serra.

La carrera de Tintori como vocera de la derecha nace con su participación en el reality “Robson” de Venevisión, y luego como presentadora de noticias y actriz de un sinnúmero de propagandas, en donde consolidó un dominio total de las cámaras. Hay que reconocerlo, es un excelente producto mediático, que vende al gran público su supuesta lucha por los DD.HH., tan bien como cuando defendía los beneficios de Movistar en los spots.

Gran parte de esta sociedad que fue transformada en alta consumidora de bienes y servicios, gracias a los proyectos progresistas, cae más fácilmente en las trampas de las empresas de comunicación, como la disimulada legitimidad de Tintori. En estos hechos mediáticos que se sustentan en el atropello de la ley, no pueden hacerse cálculos políticos comunicacionales superficiales. Aunque la inadmisión de Tintori por el Estado ecuatoriano sea usada como presa por los carroñeros mediáticos, y en contra del fuerte crecimiento de Lenín en las encuestas, evidencia ampliamente cómo actúan las fuerzas conservadoras en el continente.

Artículo publicado en La Junta

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