Las Victorias del Presidente Maduro

 

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En este momento Venezuela construye más un tramo victorioso de su vía al Socialismo del Siglo XXI. El Presidente Nicolás Maduro en una maniobra política impensable, consiguió sentar a la violenta MUD en una mesa de negociación. Bajo la bendición del Papa Francisco, y la institucionalidad de Unasur, los principales actores políticos de la ultraderecha venezolana fueron obligados a dialogar. Quedaron aislados Voluntad Popular, del violento y condenado Leopoldo López, y algunas dirigencias que veían en el hecho de iniciar un diálogo, una derrota.

 

El pseudo golpe parlamentario ocurrido en Venezuela no tenía como objetivo derrocar al Presidente Maduro. La misma derecha sabe que no existen condiciones de un juicio político o jurídico en contra del Presidente. Todas las acciones actuales tienen como único objetivo crear facciones para generar más desgaste al Chavismo. Una maniobra como la del domingo 23 de octubre solo sería victoriosa con apoyo de las Fuerzas Armadas y del pueblo. La derecha venezolana sabe que no tiene ni lo uno ni lo otro. Las Fuerzas Armadas Bolivarianas son chavistas, y el pueblo en gran parte también.

 

La tentativa de apertura de juicio político en el parlamento es el cuarto hecho mediático que ha realizado para intentar desgastar al gobierno.

 

Las empresas de comunicación intentaron declarar que la Asamblea Nacional derrocó legalmente al Presidente Nicolás Maduro, tal como fue el golpe parlamentario en Brasil. Sin sustento jurídico, pero con el apoyo de los medios privados, la muy frágil izquierda y el gobierno, sucumbieron. Era predecible. El PT y Dilma se habían distanciado de las calles hacia 6 años. Algo diferente ocurre en Venezuela, donde el Chavismo se hace presente en cada esquina del país.

 

Lo que ni la prensa mundial, ni siquiera las izquierdas latinoamericanas, aún acaban de entender, es que en Venezuela hay un pueblo empoderado del proceso político, dispuesto a absolutamente todo por la defensa de la democracia. Repito, Venezuela no es Brasil. La Revolución Bolivariana, así como el pueblo venezolano – el pueblo de los barrios, de los cerros –no pueden ser medidos con la misma varilla que se midieron hasta la presente fecha los distintos procesos del continente.

 

Vale observar que los pocos gobiernos y movimientos progresistas que quedan en el continente se distancian peligrosamente de Venezuela. Una semana después de lo que sucedió en el parlamento vino-tinto, algunos por ignorancia, otros por oportunismo, todos se callaban en su ingratitud. La realidad es que difícilmente algún gobierno del continente hubiera resistido 3 años de acoso del cual el Presidente Nicolás Maduro ha salido victorioso. El progresismo latinoamericano se hizo perezoso y burocrático. Así como los tecnócratas de sus gobiernos, los movimientos sociales y políticos no entienden la realidad venezolana.

 

Por esa alta complejidad es que el comandante Chávez fue asertivo al determinar que Maduro era su sucesor. Los más de 30 años de participación política como líder estudiantil, miembro de las Ligas Socialistas, sindicalista, diputado y canciller, le dieron al Presidente Maduro una capacidad de lectura política excepcional. Asumir Venezuela después de la muerte del Comandante Chávez, sin tiempo para una transición gubernamental, política y principalmente espiritual, requería a alguien con mucha habilidad política. Y el Presidente Maduro ha sabido manejarse, inclusive si sumamos el natural desgaste del Partido que lidera por casi 20 años al país.

 

Hasta la presente fecha, todos los procesos de tentativa de desestabilización a su gobierno, Maduro los ha vencido. Tanto en el campo político como en el de seguridad ciudadana, el Presidente Maduro pudo desarmar todas las trampas. Vale destacar que poco después de ganar la presidencia, Maduro tuvo que enfrentar 2 meses de actos de violencia de la recalcitrante oligarquía venezolana. La misma oligarquía que hoy se sienta en la mesa de diálogo con el Presidente, había instalado guarimbas, pero no hubo respuesta represiva por parte de la fuerza pública. Sin mártires se recogieron de vuelta a sus casas.

 

En un segundo acto, el proceso de la llamada guerra económica desapareció de los hogares venezolanos insumos básicos como desodorantes, papel higiénico y harina para las arepas, así como las medicinas de los hospitales. El objetivo de la derecha era un levantamiento popular. No eran más los pelucones, jailones o escuálidos enfurecidos que requería la derecha para derrocar. Querían al pueblo hambriento en las calles. Pero no sucedió. Maduro avanzó firme al comunicar lo que pasaba, así como en paralelo actuó de manera enérgica con la Gran Misión de Abastecimiento Soberano y los Claps, haciendo llegar insumos a todos los lugares del país. No hubo el levantamiento deseado, pero aumentaba el desgaste de la imagen del gobierno y del Partido.

 

Al mismo tiempo que el gobierno era acosado dentro del país, internacionalmente la invicta diplomacia Chavista dirigida por Delcy Rodríguez, acorralaba a la OEA y al incompetente bufón Almagro. Derrotado en todas las instancias de la Organización, su fallida e ilegal Carta Democrática sirvió para que la Canciller pusiera en su lugar a John Kerry y al Secretario. En vivo, con todos los Cancilleres de las Américas y Caribe como testigos, la canciller hizo una histórica intervención desnudando la operación norteamericana para la implementación de la Carta. Y así también fue con el Mercosur, al recibir la presidencia pro témpore pese a toda la pataleta de Brasil, Argentina y Paraguay, se cumplió la norma vigente. Venezuela ejerce la actual presidencia del bloque comercial.

 

Con las acciones de la derecha para iniciar el revocatorio, quedó muy claro que la oposición no quiere revocar. Si así fuera, hubieran realizado la recolección de apenas 200 mil firmas para validar a la MUD como representante del proceso, en una tarde ensolerada de un domingo. Como parte del desgaste al gobierno, presentaron más de un millón de firmas, entre ella de miles de muertos, presos, menores de edad, así como firmas falsas, para inflar el resultado. Todo fuera del plazo para que el referendo sea realizado en 2016. Obviamente, más de 8 mil acciones legales de gente que fue vulnerada por la fraudulenta recolección, se presentaron en diversos tribunales del país. El fallo de algunos fue de invalidar las firmas presentadas. La derecha quería llegar a esa decisión. Ahora sí pueden mentir al mundo que los Poderes en Venezuela están cooptados, de que no hay institucionalidad, de que viven en una dictadura.

 

La Asamblea Nacional jurídicamente está declarada “en rebeldía” por el Supremo Tribunal de Justicia, ya que la misma incumplió la Constitución al posesionar como diputados a personas que no ganaron elecciones. En términos legales, la Asamblea venezolana no puede actuar.

 

Repito, todas estas acciones de la derecha no tienen base legal o jurídica. Estas acciones pretenden acelerar el desgaste del Chavismo, y así llegar fortalecidos a las elecciones presidenciales. El desgaste por medio de un conflicto verbal, político, de narrativa, va causando un distanciamiento de las personas de a pie. Ese hostigamiento, ese vacío de conciencia es tierra fértil para las fuerzas conservadoras.

 

El Diálogo no es apenas una nueva victoria del Presidente Maduro, es también una importante oportunidad de fortalecer esa capacidad histórica que el Chavismo ha tenido de vencer en democracia. La derecha venezolana botó a la basura la institucionalidad adquirida en las urnas, al vencer en el Parlamento. Pero cumplir lo que se promete, por vías democráticas, no ha sido su fortaleza. Basta recordar que los principales protagonistas del Caracazo de 1989 y del fallido golpe de 2002, son líderes de la oposición en la actual Asamblea.

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