“Las redes sociales son determinantes en una elección”

Cambio – Periódico del Estado Plurinacional de Bolivia – Entrevista sobre el próximo referendo en febrero de 2016

Amauri Chamorro, comunicador social, consultor y analista internacional, socialista declarado, que trabaja con diversos gobiernos y movimientos progresistas de América Latina, estuvo la segunda semana de diciembre en La Paz y entre las actividades que cumplió está una charla con los trabajadores de los medios estatales.
Su corta visita le permitió dar una mirada al proceso de cambio que lidera desde hace casi 10 años el presidente Evo Morales y a la campaña con miras al referendo constitucional 2016. Para conocer su opinión sobre todos estos aspectos le enviamos un cuestionario, que él amablemente contestó desde Brasil.

¿Cuál es su impresión sobre los medios de comunicación de Bolivia?

El tiempo que pasé en Bolivia lastimosamente fue muy corto y al mismo tiempo en medio de una agenda muy intensa. Pese a eso, pude acompañar un poco la cobertura televisiva sobre la entrega de algunas obras por parte del presidente Evo y del vicepresidente García Linera. Di algunas entrevistas a los medios públicos, pero el parámetro que me gustaría destacar de ambas experiencias es que ambas sucedieron gracias a que todo el pueblo boliviano ahora tiene la posibilidad de ejercer su derecho a la información y a la comunicación. El satélite Tupac Katari ha permitido integrar territorios invisibilizados que durante siglos no existían en la narrativa mediática del país. Es una conquista inmaterial transcendental para el país. Nuevamente Bolivia da una lección a nuestra región. Percibí que los comunicadores de los medios públicos tienen un amplio conocimiento de la realidad actual de Bolivia y comprenden claramente el momento histórico del continente.

Los bolivianos iremos al referendo constitucional el 21 de febrero de 2016, el Gobierno apuesta por el SÍ y la oposición por el NO, ¿en qué temas debe incidir la propaganda gubernamental para tener éxito?

Es una pregunta muy compleja. Para diseñar una estrategia comunicacional de esta magnitud es necesario tener suficiente información y análisis que permitan trazar una hoja de ruta, definir lineamientos, crear una campaña. Sería una indelicadeza de mi parte emitir una opinión sobre el trabajo ya realizado, sin embargo, el material para crear una argumentación favorable al SÍ es casi infinito. Cuando caminaba por las calles de La Paz imaginaba cómo ahora el pueblo puede contar su propia historia, cómo un ciudadano sencillo, trabajador, honesto, igual a todos los que me cruzaba en los veredas de la ciudad, o me atendían a la hora del almuerzo, o en el taxi, tenían historias para contar. El proceso de 10 años de incontables logros pertenece al pueblo, sería muy interesante verlos narrar desde sus plazas de trabajo, sus hogares, comunidades, la necesidad de que Bolivia se decida por el SÍ.

En una de las charlas que dio dijo que es importante recordar el pasado de quienes se oponen, pero ¿cómo incidir en esto, sin resultar demasiado aferrado al pasado?

El proceso de recordar a la población sobre quiénes son los responsables por el sombrío pasado de explotación, miseria y subordinación de los pueblos de Bolivia es indispensable. La gente debe saber nombre, apellido, procedencia política para que pueda comprender las intenciones reales de los que quieren volver a ese pasado. Estas figuras conservadoras de oposición son casi todas recicladas de lo que el presidente Rafael Correa define como “partidocracia”, y las mismas deben ser claramente posicionadas dentro de un contexto histórico para que las personas puedan saber qué intereses reales defendieron y defienden. Normalmente, los actores políticos se escudan como “analistas”, pero en realidad lo que intentan es, intencionalmente, que la población crea que el país está mal económicamente, que no hay libertad de expresión, que el Gobierno es ineficiente. Este parámetro se repite en absolutamente todo el continente. ¿Y cual es la tarima que tienen a disposición para hacer sus falsos análisis? Las empresas de comunicación.

Pero dentro de ese contexto, llegó un momento muy complicado, que es el cambio generacional. Ya son 10 años de revolución en Bolivia, y eso dificulta sensiblemente el proceso de recordar un pasado que no existe en el imaginario de las nuevas generaciones. Para ellos es indispensable realizar un proceso que llamo de resignificación de la revolución, trabajando también una visión de futuro, donde su participación es indispensable para la construcción de un país. Para estas nuevas generaciones el resultado es tan importante como el proceso.

La oposición tras los resultados electorales de la Argentina y Venezuela no se cansa de presagiar que en Bolivia, en febrero de 2016, ocurrirá lo mismo, cuando la situación boliviana es muy distinta ¿qué opina?

Creo que es más importante para la izquierda comprender los motivos que llevaron a la derrota en las elecciones subnacionales de 2014 en Bolivia. Lo mismo pasó en Ecuador, donde el presidente Correa gozaba de más 80% de aprobación, y su partido fue arrasado en las elecciones para las alcaldías, inclusive perdiendo Quito. Pese a la existencia de coyunturas económica y política distintas en Bolivia, Venezuela y Argentina, existen algunas dinámicas político-comunicacionales que se repiten. Entre ellas puedo citar que pese a que los gobiernos nacionales sean bien evaluados, la transferencia de voto no funciona de manera automática. Para un gobierno que representa una revolución es inaceptable la ineficiencia y la corrupción. Y en esos casos todos los países progresistas no cumplieron sus deberes. La izquierda continental se ha descuidado de la comunicación en momentos electorales, en la expectativa de que los gobiernos evaluados de manera óptima conquisten casi por inercia el voto.

Es indispensable hacer una buena campaña electoral. Comunicación gubernamental no es lo mismo que comunicación para ganar elecciones, ésa es la trampa. En Venezuela el voto en blanco del elector del PSUV fue muy alto. Era un voto de castigo al Gobierno del presidente Maduro. En Argentina, Daniel Scioli no era el candidato natural de la izquierda, no convencía, la campaña fue realmente muy mala en términos comunicacionales. Pese a eso, la diferencia de 700 mil votos favorables a Macri no determina el fin del progresismo en Argentina. Así como la derrota legislativa no determina en absoluto el fin del chavismo. Ahora el Gobierno del presidente Evo, así como el MAS, debe comprender, a partir de su realidad, las señales emitidas desde una coyuntura política y económica desfavorable al progresismo en el continente. La derecha estuvo en el poder desde que América Latina se independizó robando las esperanzas de una vida mejor. ¿Por qué las personas votarían por su retorno? Por nuestra incapacidad de continuar superándonos diariamente. Así lo veo yo.

¿En qué medida las redes sociales influyen en el electorado o en alguna de las opciones?

En todo nuestro continente, las redes sociales son determinantes en una elección. Yo acostumbro a decir que las redes sociales no garantizan una victoria, pero mal manejadas, seguramente pueden llevarte a la derrota. Poco a poco, la comunicación política en el ámbito digital viene siendo comprendida, consecuentemente, mejor utilizada en nuestro continente. La derecha conservadora, que tiene la propiedad sobre las empresas de comunicación, está un paso delante de la izquierda. Pese a que el consumo de medios masivos, como radio, televisión y periódicos, disminuye cada vez más, sus marcas, consecuentemente su “credibilidad”, migraron para las plataformas digitales.

Fuente: Periódico Cambio

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