Fidel, el líder que transformó a los invisibles en invencibles

Es tan difícil. Casi imposible. Lo intenté desde que lo supe, pero no consigo expresar en palabras algo sobre Fidel. Él es la síntesis del triunfo. Es la historia hecha ser humano. Es el ícono victorioso de lo que es una revolución. Es el símbolo inicial y contemporáneo de que siempre se podrá vencer cuando lo ha querido un pueblo. Fidel es palabra soberana. Crítica, determinada, simple. El nombre Fidel es una bala. Rápida, contundente que sirve para liberar los pueblos y a las ideas. Fidel es lo intangible. Fidel es hacer de la imposibilidad una victoria.

Mil años pasarán y Fidel será el referente para quien desea luchar por lo justo.

Entender a Fidel nos permite saber cómo funciona el mundo. La lucha de los pobres por alcanzar el desarrollo y la equidad, superando todo tipo de ataque. Fidel venció la producción simbólica de los imperios. No haber conseguido asesinarlo, no haberlo derrocado, no haberlo arrancado del corazón de los cubanos y no haberlo desaparecido como referente de la izquierda emancipadora mundial, es la demostración de su inmortalidad. Eso temían los de arriba. Y así fue, la muerte invicta del Comandante es el inicio de una nueva fase histórica de la humanidad. Sin que una pequeña escuelita lleve su nombre para homenajearlo, sin tener la industria de la comunicación a su favor y sin usar recursos para tal fin, Fidel llegó a la máxima altura de la representación simbólica. Es el significante en sí mismo.

Ningún líder político de un país hegemónico dejó un legado como el de Fidel. Lo que hizo Fidel fue humanizar las luchas, darle sentido al combate, llegar más allá de los incontables e insuperables logros del desarrollo de un pueblo. Impensables hazañas, como de transformar a Cuba en potencia científica durante el Período Especial, son muy pocas si entendemos a Fidel a partir del camino que creó. Él posibilitó expandir más aún el significado de la palabra lucha. Tanto es así que su cuerpo se desvaneció, se transformó en polvo demostrando que la vida en sí misma quedó corta para el tamaño de Fidel. No hay lo imposible para Fidel. Su pensamiento y voluntad hicieron cambiar el rumbo de la historia, llegar a otros horizontes. Fidel transformó a los invisibles en invencibles.

La complejidad de su pensamiento y la solidez de sus victorias, no le quitaron la mirada sencilla, pese a transformarlo en uno de los pocos hombres que le dio sentido a lo que es ser humano.

Gracias Fidel.

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