Estrella de Panamá en defensa del paraíso

Las supuestas denuncias de corrupción en contra del Vicepresidente ecuatoriano, Jorge Glas, advenidas del medio privado panameño “Estrella de Panamá” son una pequeña muestra de lo que está por venir. El “Pacto Ético” propuesto por el Presidente Rafael Correa en la ONU, que tiene como objetivo principal acabar con los paraísos fiscales, pese a ser bien aceptado por la comunidad internacional, despertó la ira de la Medusa del sistema capitalista mundial. Como en la mitología griega, todo aquel que mira fijamente a los ojos de este ser del inframundo se transformaría en piedra; en el sistema financiero internacional, todo aquel que intentaría impedir el funcionamiento de los paraísos fiscales será ferozmente atacado.

Al final, en los paraísos fiscales como es el caso de Panamá, cohabitan los dineros del narcotráfico, de la corrupción gubernamental, de la explotación del trabajo infantil, de la trata de personas, de los empresarios, de los inversionistas evasores del fisco de sus países. Y hasta la presente fecha, ningún país había conseguido subir tan alto la voz en contra de este perverso mecanismo jurídico-financiero, que viabiliza la desigualdad y la inequidad planetaria. Nuevamente el Ecuador inicia una epopeya en contra del sistema.

Solo un presidente sin amarres políticos y financieros podría darse el lujo de intentar cortarle la cabeza a la Medusa. Su solvencia moral es el combustible para avanzar por esta peligrosa ruta.

Debe estar claro para el pueblo ecuatoriano que los principales ataques a la democracia y su soberanía han pasado por el paraíso fiscal panameño: el Feriado Bancario, la mano sucia de Chevron, la intentona golpista del 2010, el asesinato del Presidente Jaime Roldós, la fuga del ex presidente Abdalá Bucaram con los sacos de yute llenos de dinero y las tentativas de desestabilización de junio del 2015. Todas pasan inevitablemente por Panamá. Sea por el flujo de los capitales robados del país, por el origen del financiamiento de las operaciones, o por haber abrigado la sede de la Escuela de las Américas.

La supuesta denuncia de “Estrella de Panamá” tiene la misma veracidad que las inexistentes Islas Masor, que el actual pre candidato a vicepresidente Andrés Páez, quiso indicar como destino del dinero de corrupción recibido por el vicepresidente Jorge Glas en el 2015. Le faltó al mitómano Páez asumir que no solo no existen en las enciclopedias ni en Wikipedia las Islas Masor, sino que además el supuesto dinero no está depositado en ningún lugar. Páez es binomio de nada más y nada menos que Guillermo Lasso, el ex súper ministro de finanzas del Feriado Bancario, dueño del Banco de Guayaquil, informante de la CIA y detentor de más de 3 mil millones de dólares depositados en Panamá. ¿Coincidencia del ataque? No.

Como era predecible, medios privados ecuatorianos como El Universo y La República, que tienen al Banco de Guayaquil como uno de sus principales clientes y a Lasso como su principal candidato a la presidencia en el 2017, deciden citar como fuente a “Estrella de Panamá”, específicamente una columna de chisme político llamada “La Llorona” para darle repercusión nacional al caso. Al citar una fuente, indispensable técnica y obligación periodística desde siempre, los medios ecuatorianos se libran de la responsabilidad que la información sea verídica. A final, ellos no son la fuente. Pero en realidad se hacen coautores de una publicación que pertenece a Abdul Waked, señalado por el Departamento de Tesoro de los EE.UU. en actividades de lavado de dinero del narcotráfico. El hermano y socio de Abdul Waked, Nidal, ya está preso en los EE.UU. con un pedido de condena de 50 años por fraude fiscal y lavado de activos. ¿Sorprende que la sede del imperio Waked esté en Panamá? Claro que no.

Es importante que el gobierno ecuatoriano cuente con una estrategia que considere las acciones políticas, comunicacionales y jurídicas, que permitan blindar el proceso electoral del 2017. Es evidente que las supuestas denuncias sobre el Vicepresidente Jorge Glas son parte de una estrategia electoral. Ya se lo veía venir. Bastaba mirar hacia Brasil y ver lo que pasó con los ex presidentes Dilma Rousseff y Lula Da Silva. Ambos condenados sin pruebas, siendo víctimas de un juicio de opinión donde los medios privados y los opositores estaban acusados por la Fiscalía de narcotráfico, homicidio, corrupción y trabajo infantil. La fórmula estatal petrolera + hidrocarburos estatales + gobiernos progresistas + soberanía, se repite en Brasil y Ecuador.

La Revolución Ciudadana es la reserva moral política del país, y eso se intenta atacar. Acabar con la credibilidad de quien literalmente puso el pecho a las balas cuando fue necesario, es la única manera de intentar vencer en 2017.

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